Uno de los tópicos alrededor del cual gira cualquier consulta de aumento de pechos es la naturalidad en los resultados. Lo ideal es que el contorno del implante mamario sea poco perceptible o imperceptible, que se genere un escote natural, que la areola y el pezón se sitúen en el punto de mayor proyección de la mama o ligeramente por encima, que la proyección del polo superior se incremente progresivamente generando una suave pendiente, que la cicatriz sea poco visible… todo ello debe ser patente en la foto estática pero también soportar el movimiento y por si fuera poco el resultado deberá permanecer en el tiempo, aguantando las variaciones de peso o circunstancias tales como el embarazo y la lactancia.

Es muy difícil o imposible que se puedan cumplir todos los criterios, así que permitidme que sea muy duro en mi primera afirmación ya que me facilitará el resto de explicaciones:

Si quieres un resultado cien por cien natural, mejor no te operes

A nosotros, los cirujanos, nos toca identificar los aspectos y detalles físicos que pueden influir en el resultado de la intervención y, conseguir reconciliar a la paciente con sus limitaciones físicas, sus deseos y expectativas. Si seguimos las reglas que nuestra experiencia nos dicta el resultado se acercará a ese objetivo cien por cien natural.

¿Cómo trabajamos?, ¿cómo decidiremos el tipo de implante mamario?. ¿cómo decidiremos el volumen?.

Vamos a repasar los aspectos más importantes que determinan un resultado natural e intentaré exponerlos por orden de importancia:

1. Cobertura

Es el más importante, si tenemos una buena cobertura el buen resultado está garantizado, da igual que pongas una prótesis redonda o anatómica, del derecho o del revés. Una buena cobertura tapará la prótesis y casi cualquier defecto subyacente. Pero claro, esto pasa una de cada 20 veces.

¿Cómo valoramos la cobertura?

Cuantificando la presencia de tejido mamario y graso en la zona donde quedará colocada la prótesis, y se hace de una manera muy simple, “pellizcando” (pinch-test) los tejidos especialmente a nivel de la parte superior de la mama y del surco submamario. Estas dos áreas son las más conflictivas y las que más pueden dejar expuesta la prótesis.

¿Qué decisiones tomamos?

Si el “pellizco” en la parte superior es mayor de 2 cms. consideramos que la cobertura es muy buena y plantearemos colocar la prótesis en posición retroglandular. Algunos estudios hablan de una mayor probabilidad de contractura capsular en esta posición, pero consideramos que ese mayor riesgo es insignificante frente a un resultado mucho más natural.

Cuando ese “pellizco” es menor de 2 cms. plantearemos colocar la prótesis en posición retromuscular. El músculo aportará entonces una cobertura adicional en el polo superior y el implante mamario será menos evidente. Pero cuidado esto es válido cuando la paciente tiene muy poco pecho, pero…

¿qué ocurre cuando existe algo de mama o cuándo hay cierto grado de descolgamiento?

En este caso la posición retromuscular puede ser contraprudecente ya que podría producirse el efecto conocido como “doble mama”. Me explico, la prótesis queda fija detrás del músculo y la mama podría deslizarse por encima de él generando una distorsión con el movimiento. Para evitarlo debe realizarse lo que se conoce como un “plano dual”, en el que se diseca tanto el plano submuscular como el subglandular. En este caso el cirujano puede sumar el efecto beneficioso de ambas posiciones, retroglandular y retromuscular. El músculo sigue ejerciendo su papel protector en la parte superior pero permite que el implante genere un resultado más natural en la parte inferior.

2. Tamaño

Elegir el tamaño adecuado será el segundo aspecto determinante en la naturalidad del resultado tanto a corto como a largo plazo. Aspecto conflictivo ya que en muchas ocasiones choca directamente con las espectativas y deseos de la paciente.

  • Un tamaño grande implica una prótesis sobredimensionada que será difícil de ocultar.
  • Un tamaño grande significa mayor peso sobre los tejidos y lamentablemente la elasticidad y resistencia de los tejidos no mejoran con la edad
  • Un tamaño grande ejerce mayor presión sobre los tejidos que cubren la prótesis y esto tampoco va a mejorar con la edad.

Así que vamos a lanzar otra rotunda sentencia:

[quote]Los tamaños pequeños y moderados ofrecen resultados más naturales a corto y largo plazo[/quote]

¿Cómo elegimos el tamaño?

Vamos a utilizar como referencia básica el ancho de la mama actual y aplicaremos unas tablas estandarizadas que en nuestro caso hemos ido personalizando con nuestra experiencia. A ese volumen básico añadiremos o restaremos según la distensión de la mama y la distancia entre el pezón y el surco submamario. Ambos reflejan la pérdida de volumen que ha podido sufrir ese pecho.

3. Dimensiones de la prótesis

Ya sabemos dónde colocar la prótesis y que tamaño tendrá. Ahora vamos a elegir si la queremos un imaplante redondo o anatómico y que dimensiones tendrá de ancho, alto y proyección.

En pacientes que no han tenido hijos, jóvenes y con buena cobertura las prótesis redondas quedan tan bien como las anatómicas. Pero si miro hacia el futuro y veo que tendré hijos y que mis tejidos no van a mejorar, pensaré que una prótesis anatómica va a ofrecer mejores resultados a largo plazo. Así que mayoritariamente empleamos prótesis anatómicas y tan sólo en casos específicos optamos por las redondas.

La prótesis debe quedar cubierta por los tejidos propios de la paciente con el objetivo de que el implante sea practicamente imperceptible. Elegiremos una prótesis que sea ligeramente más pequeña que el ancho de la mama actual. Si la paciente es alta podremos elegir una prótesis más alta y en función de la pérdida de volumen que ha tenido la mama elegiremos una perfil más alto o más bajo.

4. Situación del surco submamario

En muchos casos al aumentar el volumen de la mama se requiere una resituación precisa del surco submamario. Éste debe mantener una relación adecuada respecto a la areola y al pezón intentando mantener la máxima simetría con la mama contralateral. La posición del surco submamario se determina, previamente a la intervención, en función de la distancia que guarda con el pezón y el tamaño de la prótesis que se va a colocar.

5. Situación de las cicatrices.

Ya por últimos sólo nos queda determinar por dónde colocaremos la prótesis, la posición y longitud de las cicatrices que resultarán. Si la vía de abordaje elegida es el surco submamario, la cicatriz debe situarse en él y por lo tanto es importantísimos determinar el futuro surco submamario en el punto anterior. En este caso la cicatriz no se situará exactamente en el centro del surco sino que se lateralizará ligeramente, ya que habitualmente queda más oculta en la porción mediolateral del surco submamario.

En definitiva obtener un resultado natural en aumento de pecho no es sólo consecuencia de la elección de la prótesis adecuada. Se trata de conciliar las características y limitaciones anatómicas de la paciente, sus deseos y las posibilidades técnicas. Es necesario determinar la cobertura de la prótesis a corto y largo plazo, el efecto que el peso y la presión ejercerán sobre los tejidos circundantes y la posición de la prótesis en el tórax. La experiencia, metódica en la toma de decisiones y visión a corto y largo plazo del cirujano será, decisivo a la hora de conseguir un resultado natural.

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