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Contractura Capsular en Aumento de PechosLa contractura capsular es una de las complicaciones que más preocupa a las pacientes que se realizan un aumento de mamas. En la actualidad, sin embargo, el riesgo es relativamente bajo.

Cuando se introduce cualquier tipo de prótesis en nuestro organismo se produce una respuesta inmunitaria. Nuestro cuerpo considera extraño el material aplicado y trata de aislarlo produciendo una membrana de tejido a su alrededor. Este proceso ocurre en todos los casos y es completamente natural; esta cápsula está formada por fibras de colágenos, no causa molestias ni sintomatología, ni altera el resultado estético de la intervención.

En ocasiones, la cápsula se desarrolla en exceso y produce un endurecimiento progresivo de la mama que puede llegar a deformarse por la tensión de los tejidos. Es lo que conocemos como contractura capsular.

Generalmente la contractura capsular aparece en el primer año tras la intervención de aumento de pecho y de forma progresiva. Inicialmente se aprecia una sensación de firmeza del implante mamario que evoluciona a verdadera dureza, deformando el aspecto de la mama y puede ir acompañado de dolor. En casos excepcionales puede aparecer de forma súbita como una inflamación repentina del pecho con un claro aumento de volumen y/o dureza que no desaparece con el tiempo.

La intensidad de la contractura capsular se ha clasificado según la escala de Baker: desde el grado I que corresponde a una mama blanda al tacto y forma natural, hasta el grado IV que corresponde a una mama dura, muy distorsionada de forma y dolorosa.

Pero , ¿por qué se produce una contractura? Las causas que la originan no son del todo conocidas, aunque cada vez hay mas consenso entre los cirujanos en señalar la contaminación bacteriana en la superficie del implante, el llamado “Biofilm”. Estas bacterias se encuentran protegidas por una cubierta de proteínas fuertemente ligadas a la superficie de la cápsula, que las aísla y las hace resistentes a los antibióticos, lo que genera una respuesta excesiva por parte del organismo.

Se han descrito diversos factores que aumentan la probabilidad de que se produzca la contractura capsular en aumento de pecho: la cubierta lisa de los implantes (prótesis lisas), el plano de colocación retroglandular (posición retroglandular), técnicas de disección agresivas, complicaciones quirúrgicas como el hematoma, infección o seroma.

Por tanto, toda paciente que se somete a un aumento de mama asume el riesgo de que se produzca una contractura capsular y aunque los cirujanos no podemos prevenirla, si podemos adoptar ciertas medidas que minimicen su aparición.

  • La superficie del implante y su localización anatómica son determinantes para reducir el riesgo de contractura capsular: Los implantes de superficie rugosa en posición subpectoral o subfascial parecen tener los menores índices de contractura capsular. Los implantes de superficie lisa en posición subglandular tienen el mayor índice de contractura capsular.
  • Una cuidadosa asepsia en la cirugía reduce el riesgo de encapsulamiento al disminuir el riesgo de contaminación bacteriana.
  • Una cirugía precisa, sin complicaciones como el hematoma o el seroma.

Durante años se ha asegurado que los masajes de movilización del implante en el post-operatorio inmediato impiden la contractura capsular. Nada más lejos de la realidad, ya que además de dolorosos no evitan la formación del biofilm causante de la contractura. Los masajes son útiles para que la paciente se familiarice con el tacto que va adquieriendo el implante a medida que disminuye la inflamación y en caso de endurecimiento el diagnóstico y por tanto el tratamiento sean precoces.

El tratamiento de la contractura capsular depende del grado y de la antigüedad de la misma.

En contracturas precoces, si se realiza en las primeras semanas, el tratamiento más eficaz es la combinación de medicamentos (antibióticos, antiinflamatorios e inhibidores de leucotrienos) y aplicación de ultrasonidos. En cambio, no hay evidencia científica respecto a que los ultrasonidos aplicados en el periodo postoperatorio inmediato reduzcan el riesgo de encapsulamiento.

En contracturas establecidas, estas medidas conservadores son ineficaces y el único tratamiento es la reintervención quirúrgica para eliminar esa cápsula mediante una capsulectomía (romper la cápsula y retirarla en su totalidad) y recambio del implante.

Hoy en día la capsulectomía cerrada está totalmente desaconsejada, se trata de una maniobra de compresión externa manual fuerte para intentar romper la cápsula. Además de dolorosa resulta ineficaz y con alta probabilidad de rotura del implante. Los fabricantes de implantes la contraindican y la excluyen de la garantía de rotura del implante que ofrecen.

Hemos logrado reducir el porcentaje de las contracturas capsulares a niveles francamente bajos, convirtiendo el aumento mamario en una de las intervenciones quirúrgicas con resultados más satisfactorios por parte de las pacientes y los cirujanos.

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