¿Qué es el Botox?Botox es el nombre comercial de una sustancia llamada toxina botulínica que ayuda a prevenir y a disminuir las arrugas y algunas marcas de expresión en la cara.

Pero, ¿cómo lo hace?

¿Sabías que el Botox proviene de una toxina que produce una grave intoxicación? No te asustes, pero es cierto. La toxina botulínica, es una neurotoxina elaborada por una bacteria denominada Clostridium Botulinum y se trata de uno de los venenos más poderosos que existen.

Cuando esa toxina entra a tu cuerpo en cantidades elevadas, provoca una intoxicación alimenticia llamada botulismo que puede poner en riesgo tu vida al paralizar todos los músculos.

Y ¿por qué se utiliza para tratamientos cosméticos?. Cuando se usa en pequeñas cantidades y de forma local tiene efectos beneficiosos para la salud y para la belleza. Su capacidad de producir parálisis muscular se aprovecha en el tratamiento de algunas enfermedades neurológicas (tics faciales, estrabismo, contracturas musculares..) y de algunas arrugas de expresión facial.

¿Cómo puede la toxina botulínica reducir las líneas de expresión?.

Al aplicarlo a un músculo específico de la cara, el músculo deja de recibir las señales nerviosas y al debilitarse ya no se contrae. Al paralizarlos, no podemos mover la piel sobre ellos y por lo tanto, no se forman las líneas de expresión. No tiene ningún efecto en las arrugas causadas por el sol o por la caída de la piel debidas a la laxitud.

Los puntos donde tiene su máxima indicación y ofrece los mejores resultados es en la frente, el entrecejo, y alrededor de los ojos (“patas de gallo”).

El tratamiento es relativamente sencillo. Se aplica mediante inyecciones que toman unos pocos minutos, no necesitan anestesia y el dolor que producen es leve. Los resultados tardan entre dos y siete días en ser patentes.

Otra de sus ventajas es que es completamente reversible y sus efectos duran entre 3 y 6 meses. La buena noticia también es que se puede volver aplicar, aunque no es aconsejable hacerlo hasta que sus efectos hayan desaparecido por completo.

Las moléculas de toxina botulínica “bloquean” determinados receptores de la transmisión nerviosa a los músculos paralizando su funcionamiento. Mientras esas moléculas permanezcan en su sitio no dejarán que otras las sustituyan. Si no esperamos el tiempo suficiente el segundo tratamiento puede parecer menos eficaz.

Ten en cuenta que también pueden producirse algunos efectos secundarios leves y transitorios, como: dolor de cabeza, morados, enrojecimiento y dolor en los puntos donde fue aplicado. No es deseable que la sustancia difunda a un músculo ajeno al tratamiento. Por esta razón también se recomienda no frotar el área inmediatamente tras su aplicación.

Su eficacia, facilidad de uso y efectos predecibles hacen que sea una técnica que ha ido ganando popularidad y terreno como tratamiento del envejecimiento facial. Con un par de sesiones al año podemos olvidarnos de ese entrecejo ceñudo y de las antipáticas patas de gallo.

¿Lo has probado?. ¿Cuál es tu experiencia?