Turismo de bisturíEn la última decáda el llamado “turismo de bisturí” ha experimentado un espectacular crecimiento. Se trata de paquetes vacacionales en destinos turísticos paradisíacos, sobre todo en Iberoamérica, con cirugía estética incluida ofertada en clínicas privadas y con un equipo médico “altamente cualificado”. El mayor aliciente de este tipo de “vacaciones” es que los precios de la cirugía son más baratos que en los países de origen.

Nosotros, somos muy críticos a la hora de valorar esta nueva tendencia, ya que la cirugía estética no debe banalizarse, sino que ha de tomarse muy en serio como cualquier otra cirugía. Para poder curarse adecuadamente y reducir la posibilidad de complicaciones, debe evitarse las actividades propias de las vacaciones, como hacer ejercicio, tomar el sol, consumo de alcohol, etc. Todo lo contrario, es fácil comprender la necesidad de un cierto reposo y vida ordenada cuando te has sometido a cualquier operación.

Además los viajes aumentan significativamente los riesgos de complicaciones. Los vuelos de larga duración incrementan el riesgo potencial de aparición de embolias pulmonares y coágulos sanguíneos, lo mismo que en intervenciones importantes, ¿por qué añadir riegos innecesarios?

Es muy importante la valoración previa del paciente por parte del cirujano, quien ha de valorar si se trata de una persona en buen estado de salud, mayor de edad y con expectativas reales sobre la cirugía que demanda y los resultados a obtener. A veces, por ejemplo, un paciente piensa resolver su problema practicándose una liposucción que, por distintos motivos, no está indicada en su caso.

El seguimiento y el post-operatorio son partes importantes de cualquier cirugía y en estos paquetes son, necesariamente, muy limitados. Transcurridas unas semanas puede producirse seroma, algo de infección o que se abra la herida, lo que obligará al paciente a acudir a un cirujano plástico de su localidad (sabemos de lo que hablamos), quien se encuentra ante un paciente que en muchos casos desconoce lo que le han hecho, la técnica empleada e, incluso, si se trata de implantes, qué tipo. Todo esto dificulta el tratamiento para solucionar el problema, además de añadir gastos adicionales que incrementan el primitivo costo de la intervención.

¿Que pasa cuando el resultado es insatisfactorio? ¿a quien puede acudir el paciente? No existe ley que proteja a los pacientes que se someten a una intervención fuera de su país.

Y en los casos de resultados satisfactorios y sin complicaciones, los pacientes también desarrollan dudas, tiene preguntas que hacer al cirujano porque desconocen si determinados síntomas son normales o no (una vez más sabemos de lo que hablamos) y es muy reconfortante levantar el teléfono o acudir a la consulta y resolver todas las inquietudes por mínimas que sea. Por no mencionar que lo normal es mantener un seguimiento del paciente, a los meses e incluso al año, para verificar que todo sigue correctamente.

¿Son tantas las ventajas de estos viajecitos? ¿En cuanto valoro mi salud y mi tranquilidad?